Segundo paseíto del mes, y ya que comienza el buen tiempo, lo que más apetece es sentarse a coger solito y sobre todo, sentir la brisa del mar, así que nos fuimos a nuestro querido pueblo vecino del Puerto de La Cruz. La tarde como siempre pasó volando, es lo que tiene cuando nos sentimos tan a gusto.

Para terminar, meriendita al aire libre, en el muelle, todo un lujo!  Cada historia tiene su lugar, y como no podía ser menos, nuestro Guata también!! ese rinconcito del Puerto es el preferido para visitar.

Queremos despedirnos felicitando Doña Clara, que después de sufrir una caída y no poder salir durante un tiempo, se armó de coraje y se unió a la salida.